Nuevos incidentes aéreos en Hong Kong y Venezuela
Septiembre está siendo pródigo en incidentes aéreos . Si en la primera mitad del mes hubo grandes tragedias con las caídas de los aviones rusos y chileno, los episodios más recientes, correspondientes a la semana anterior, se han saldado sin víctimas gracias a una mezcla de buena suerte y habilidad por parte de los pilotos. Por ejemplo, el pasado 18 de septiembre el aeropuerto de Hong Kong vivió unos segundos de alerta roja cuando dos aviones rompieron la distancia de seguridad y se situaron a menos de 2.000 metros uno de otro . Fue a 70 kilómetros de la pista, cuando un Boeing B777 de Cathay Pacific avisó de que sólo le quedaba combustible para 10 minutos de vuelo y un Airbus A300 de Dragonair (curiosamente su filial low cost para vuelos baratos a Hong Kong) que se disponía a aterrizar tuvo que cederle su sitio , ganando altura en el último momento. Los 613 pasajeros de ambos aparatos probablemente no se enteraron del peligro que sufrieron. Más repercusión tuvo la negra jornada vivida por el aeropuerto Manuel Carlos Piar , en la ciudad venezolana de Puerto Ordaz , que experimentó dos aterrizajes forzosos casi seguidos sin relación entre sí. El primero, el más grave y espectacular, fue protagonizado por un DC9 50 de Aeroportal cuya turbina derecha se incendió. Su maniobra de toma de tierra resultó violenta , rebotando varias veces en la pista hasta que consiguió detenerse. Tan brusca fue que produjo la rotura de las pilonas que sostenían sus motores posteriores, que quedaron colgando del fuselaje . No fue necesaria la acción de los bomberos pero los servicios médicos sí que tuvieron que atender crisis nerviosas de parte de los 125 pasajeros, no sólo por el incidente sino porque primero se les mantuvo 20 minutos dentro de la cabina y luego, ya en la terminal, no se les permitía salir de la zona equipajes, lo que derivó en altercados con representantes de la compañía. Sin reponerse aún del susto, los responsables del aeropuerto se encontraron con una nueva situación de peligro poco después: otro DC9, esta vez de Aserca , tenía que hacer un aterrizaje forzoso nada más despegar hacia Maiquetía al llenarse la cabina de humo . Eso sí, su descenso fue normal y no hubo ningún problema más. Este modelo de avión está considerado ya obsoleto y las supervisiones de certificación que realiza Venezuela son muy cuestionadas. Los nervios están a flor de piel porque todavía se recuerda el accidente de hace un año en ese mismo aeropuerto con un aparato de Conviasa.

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